Cómo se despertaba la gente antes del despertador

En el cuadro de Dalí de “la persistencia de la memoria”, elt iempo se consumía y ello se materializaba en un reloj que se derretía paulatinamente en mitad de un desierto de palabras y momentos. Mucho antes de la llegada del despertador, el ser humano tenía un horario completamente diferente al que hoy puebla sus días. Tampoco es que hiciera falta el despertador hasta el siglo XIX por una razón obvia; la inexistencia de la luz electríca y, por ende, la obligación biológica de dormir cuando no quedaba luz. Y es que las velas eran bastante caras en aquella época. Nos adentramos en tiempos anteriores para traerte cómo se despertaba la gente antes del despertador. ¡Enjoy!

La vida antes del despertador: cómo se despertaban

cómo se despertaba la gente antes del despertador

No fue hasta 1787 que el relojero Levi Hutchins inventó lo que podría llamarse el primer despertador de la historia. Lo hizo añadiendo a las manecillas del minutero un pequeño mecanismo que permitía que, al llegar a determinada hora, unas campanillas sonaran. A nivel anecdótico era una situación simpática la que vivía el pobre Hutchins ya que era el único que quería levantarse a las 4 de la mañana en el siglo XVIII, mientras que todos los demás lo hacían al salir el sol. De hecho, esta es la clave por la que no existían despertadores en la época.

El concepto del tiempo no es universal. Según el sociólogo Norbert Elías, quién realizó un estudio acerca del tiempo que quedó plasmado en uno de sus libros, el tiempo está creado por el ser humano y de una creencia se ha creado una realidad, ¡Pero no al revés! Y es que, ¿Qué son las horas y los minutos? ¿Realmente el tiempo existe como algo tangible y fácil de medir? Hemos creado subdivisiones en el tiempo para simplificar tareas – especialmente el tema del tiempo está relacionado con la revolución industrial -.

El capitalismo creó el despertador

Resulta gracioso que antes de la industrialización del XIX, fuera una falta de pudor ir con prisas. De hecho, no era común ver a gente corriendo de acá para allá y llegar a una cita tarde era un concepto desconocido para la mayor parte de la sociedad.

En las ciudades nos hemos convertido esclavos del despertador

Si has vivido en un pueblo de pocos habitantes sabrás que es común que los comercios no abran a la hora exacta sino que, más bien, la hora de apertura ronde entre 30 minutos y 1 hora antes o después unos días de otros. Esta situación que nunca sucederá en el ámbito urbano está más ligada a la naturaleza humana de lo que podría imaginarse. En las ciudades nos hemos convertido esclavos del despertador.

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Imágenes: Nemesis1030 , poesía por temas .

Alex Bayorti

"Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más". Fue Charles Chaplin quién mencionaría esta frase en "Candilejas", una de mis películas preferidas de este genio polifacético. Aprende, fracasa, vuelve a aprender porque ya conocemos el final de esta obra pero el desarrollo está aún por decidirse... - De Alex Bayorti para tí ;)

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